JOHN F. KENNEDY
Fue un presidente joven, enérgico, carismático y mujeriego, que trató siempre de ocultar dolorosa enfermedad
Cuando Kennedy llegó al poder, muchos pensaron que los Estados Unidos revivirían. Jóven, enérgico, apuesto y miembro de una familia adinerada, Kennedy tenia un carisma indestructible. Con el paso del tiempo, parte del brillo fue empañándose. El presidente era muy mujeriego. Un dia le preguntó a un sorprendido, por no decir avergonzado Harold Macmillan: “Yo, si paso mas de tres días sin estar con una mujer, tengo unos dolores terribles de cabeza ¿Y tú?”. El asesinato del presidente benefició su reputación como persona y como político, quizá sin que se lo mereciera.
Detrás de una pantalla de hombre masculino y atractivo se escondia una debilidad y un dolor agudo, que quizá hayan tenido consecuencias en sus decisiones políticas, con frecuencia poco acertadas.
En relación con el incidente de Bahia de Cochinos, Kennedy estaba convencido de que Cuba, como satélite de la Unión Soviética, constituía un peligro para la seguridad de los EU. Sabia que había exiliados cubanos que la CIA adiestraba en Guatemala, y sin aceptar la opinión de los expertos aprobó la invasión de Cuba.
Sin embargo, el desembarcó en Bahia de Cochinos fue un error fatal, los cubanos interceptaron al ejército invasor, mataron a muchos de sus soldados y apresaron al resto. A Kennedy le habían dicho, le habían advertido sobre el desatino de invadir ese lugar sin calcular las consecuencias. La decisión del presidente de viajar a Dallas en 1963 fue otro error producto de la imprudencia, porque se sabia muy bien que esa ciudad era un foco opositor poderoso.
Kennedy tenia un dolor que le aquejaba sin pausa, por lo que le administraban esteroides, analgésicos locales y estimulantes.
En su primer intento por incorporarse al ejército, no fue aceptado, pero mas tarde ingresó a la Marina, cuando un destructor japonés embistió el barco en que se encontraba, agravándose la lesión causada tiempo atrás, durante un partido de futbol en Harvard. Como consecuencia del accidente debió someterse a una operación para reconstruirle el talón del pie izquierdo y luego tuvo que utilizar una osteorosis.
Mas serio aun es que era víctima del Mal de Addison, insuficiencia de advescortical, que produce debilidad y afecta el sistema inmunológico, y que probablemente haya tenido repercusiones en la capacidad de juicio del presidente. Al presidente siempre le interesó ocultar las marcas físicas de su enfermedad.
Sin embargo, la fatiga, la inestabilidad emocional, la depresión y la irritabilidad, síntomas característicos del problema renal, eran imposibles de ocultar. Como parte del tratamiento ingeria esteroides, que con frecuencia traen complicaciones psiquiátricas.
Max Jacobson, que fue el médico de cabecera de Kennedy, se convirtió en un profesional de moda en aquellos tiempos. Atendia a muchos famosos. Jacobson, a quien Kennedy le tenia gran aprecio, acompañó al presidente en un viaje a Viena, donde éste se reunió con Nikita Kruschev.
Hay motivos para suponer que las drogas que Jacobson recetaba, tenían efectos nocivos para la salud. Años después en 1975, al médico le prohibieron ejercer la medicina en el estado de Nueva York, por encontrarle culpable de 48 cargos de conducta profesional inapropiada.–Vivian Green–.
